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martes, 18 de julio de 2017

Mi primer beso Eros

Mi primer beso Eros
© David Gómez Salas, el Jaguar
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Contigo, descubrí lo que es amar:
Atracción, pasión, intensidad,
pureza,  incondicionalidad
y muchas  cosas más.
-
Con tu primer beso, lo aprendí.
Me ubicó en el cielo, en el mejor lugar.
La felicidad suprema logré alcanzar.
El amor eros y el amor ágape,  viví.
-
Contigo viví en un torbellino
de amor terrenal y divino.
Aquel beso marcó mi vida,
que a tu vida ha quedado unida.

martes, 17 de mayo de 2016

Salvamento pesado

Salvamento pesado
© David Gómez Salas

Viajamos del Distrito Federal a Cancún Quintana Roo: Pepe, Maximiliano y yo, en el camino Pepe nos platicó que le fascinaba nadar y que cuando estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México había ganado el segundo lugar en un concurso de natación a nivel nacional.  No recuerdo el nombre de la competencia , no recuerdo si fue a nivel universitario  o de todas las asociaciones estatales, no recuerdo más datos.  Pero un segundo lugar nacional es algo relevante,  sin duda era muy bueno nadando.

Nos detuvimos para comer en un lugar paradisiaco llamado El Cenote Azul que se encuentra en Bacalar Quintana Roo.

Es un restaurante construido en el borde del Cenote, así que se puede nadar en las cristalinas aguas del Cenote y subir directamente al restaurante para  tomar un refresco, una cerveza o comer. Max y yo nos metimos a nadar, Pepe fue por unas cervezas.

Max se tiró un clavado y nadó al centro del Cenote una distancia de  40 - 50 metros. Yo nadé primero para separarme de la orilla más o menos 20 metros y  después me quedé nadando y flotando en esa zona para estar observando la orilla,  atento para cuando  Pepe  arrimara las cervezas al borde .

De repente,  Max me dijo ¡David, hay una persona que se está ahogando!

No  había visto a esta persona en apuros porque mi mirada estaba dirigida a la orilla y la persona se encontraba atrás de mi, a quince metros de distancia en dirección al centro del Cenote.

— ¿Que hacemos? — me dijo.  Se está ahogando y me pidió ayuda.
— Pues no podemos dejar que se ahogue — respondí .  Y nadé hacia la persona para auxiliarlo.

El problema era que aprendí a nadar sin técnica, como la mayoría de mi pueblo en aquellos años.  Puedo nadar en el mar o en lagunas muchas horas seguidas sin cansarme, siempre y cuando no tenga que  cargar objetos pesados. Sé nadar para mantenerme a flote y avanzar, para vencer corrientes ligeras  e incluso avanzar tramos cortos con  fuertes corrientes, pero  hasta ahí. No me sentía ni me siento  capaz de poder salvar a una persona.  Es mucho peso.

Sin embargo nadé hacia la persona, a sabiendas que podría morir . Las personas que se están ahogando normalmente se agarran desesperados de cualquier cuerpo que flota  y con frecuencia terminan ahogando al auxiliador.

Pensé  de inmediato en mi esposa e  hijas, también en mi madre. Quizás ya no las volvería a ver. Al mismo tiempo pensé lo que haría para salvarlo.

Me acercaría de frente para poder hablar con él y explicarle como lo salvaría.

Mi plan era que lo ayudaría a flotar y que él se mantuviera quieto  y no intentara tener toda la cabeza arriba de la superficie del agua, que inclinara la cabeza hacia atrás y dejara solo la nariz y la boca fuera del agua. Sabía que de esta manera podríamos  avanzar lentamente, pero  seguros.  Cerca de la  orilla quizás  alguien podría lanzarnos  una cuerda y jalarnos.

Otra opción era que yo lo ayudara a flotar y que Max, no diera empujones sin comprometerse a sujetarnos.  Como cuando se empuja una lancha.

La mejor opción era que Pepe, segundo lugar nacional en natación, se lanzara al agua y lo salvara.  Pero los que estábamos cerca  éramos: Max y yo.  Pepe había a la barra por las cervezas.

Pensé que si detectaba que la persona intentaba sujetarme o montarse en mí, entonces me hundiría de inmediato  porque  el que se está ahogando  desea mantener la cabeza fuera de la superficie del agua. Con esta maniobra imaginaba que me soltaría al sentir que lo jalaba para abajo.

Ya estaba frente al él, era un joven como de 20 - 25 años de edad, moreno de cabello negro.

El muchacho estaba desesperado, al sentirme cerca su primera reacción fue estirar los brazos para sujetar mi cabeza. Me hundí como lo había planeado pasé por abajo de él, vi que tenía puesto un short de mezclilla. Subí y con la mano derecha lo tomé por atrás del cinturón del short  para ayudarlo a flotar y al mismo tiempo le puse mi antebrazo izquierdo en su cuello y empuje hacia adelante su cabeza para evitar que girara.

—Estoy calmado — me dijo

— Estamos flotando, te voy salvar  — le contesté.

Max llegó y empezó a empujarnos, avanzábamos con lentitud pero seguro.  Afortunadamente , por fin llegó Pepe a la orilla del Cenote , con tres cervezas. Max le gritó ¡Ayúdanos, se estaba ahogando!

Pepe dejó las cervezas en una mesa, se quitó los lentes, la camisa, los zapatos, los calcetines y se lanzó al agua.  Se me hizo eterno ese tiempo.

Nadó hacia nosotros y cuando llegó se preparó a darle un golpe a la persona que rescatábamos.

— Está controlado — gritó Max.

Entre los tres lo arrastramos a la orilla. La presencia de Pepe nos dio mucha confianza.  Al subirlo a tierra nos dimos cuenta que era un muchacho muy fuerte, como de 1.90 metros de estatura.

— No sé que me pasó — nos dijo. Yo he nadado con frecuencia y nunca me había pasado esto. Se me acalambraron las piernas y no tenía fuerza en los brazos.

—A veces llegan corrientes de agua muy fría porque el Cenote tiene de 40 a 60 metros de profundidad —  le contesté.

El joven descansó un rato recostado en el piso. Unas monjas que habían visto desde la parte alta del restaurante todo el rescate, bajaron al sitio  y nos dijeron: benditos sean.

Al oír lo anterior, el joven les dijo: No sé que me pasó , ya les conté que soy atleta, corro y nado todos los día y ...se puso a presumir  sus hazañas y records.

Nos retiramos para comer y tomar las cervezas.

— Al final, cuando llegaron las religiosas,  ese muchacho  presumió tanto que me dieron ganas de regresarlo al agua — dijo Max.

Cuando llegué al rescate pensaba noquearlo con un golpe porque así es más  fácil y seguro salvar a quien se ahoga. Pero me detuve al escucharlos  decir que el muchacho estaba calmado — dijo Pepe.

— ¡Lo hubieras noqueado!  — contestó Max.


martes, 10 de marzo de 2015

El mundo de las palabras

El mundo de las palabras
Autor David Gómez Salas

En el mundo de las palabras,
un griterío se oía.
Unas estaban contentas
y otras muy ofendidas.

Fue su rey Diccionario
el causante de este lío.
Al nombre de cada palabra;
le dio una definición , este tío.

Hermosa estaba contenta
y presumida enfurecida.
Valiente estaba sonriente
y cobarde estaba que arde.

A un grupo de palabras las
condenó a ser adjetivos;
no tendrían personalidad propia,
como las que llamó sustantivos.

¿Cómo no iban enojarse
con tanta arbitrariedad?
¿El mundo de las palabras,
se enfermó de humanidad?

martes, 26 de febrero de 2013

SOY LATINOAMERICANO



SOY LATINOAMERICANO
Autor David Gómez Salas

Soy desierto y pantano,
luz y obscuridad,
montaña y playa,
piedra y suavidad.

Soy cóndor y águila
en Kay Pacha.
Soy Wiracocha y Quetzalcóatl
en Hanan Pacha.

Descendiente de Altamirano,
Martí y Bolívar.
Valor y amor, 
sangre y almíbar.

Soy de la tierra de fuego
con riquezas del subsuelo,
en manos de extranjeros
ambiciosos chapuceros.

Soy hijo de los océanos
Pacifico y Atlántico.
Sosegado, turbulento,
con espíritu romántico.

Apasionado perenne,
soy inagotable verano.
Soñador inmenso…
¡Soy Latinoamericano!

No hay error en la imagen, los latinos avanzamos...

viernes, 22 de febrero de 2013

Migración infantil


En forma histórica, los estudios migratorios se han centrado en la población adulta, con el objetivo de comprender, entre otros aspectos, sus causas y cómo se inserta al mercado laboral de los países destino, pero han dejado de lado a infantes en esa situación, señaló Mauricio Padrón Innamorato, del Instituto de investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM.

“No es que sea un fenómeno nuevo, sino que la ocupación de este problema social ha sido reciente y, por fortuna, cada vez hay más análisis al respecto”, sostuvo.

Si bien dirigir las investigaciones en la migración de los menores podría parecer poco atractivo como fenómeno de estudio –por la cantidad de niños que experimentan este proceso en comparación con los adultos-, algunas estimaciones muestran que en los últimos cinco años se ha incrementado el número de pequeños no acompañados que cruzan la frontera.

Al participar en el Seminario y presentación del Informe niñez detenida: los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes migrantes en la frontera México-Guatemala, indicó que la academia ha dirigido su mirada a ese sector para indagar qué lo obliga a tomar la decisión de desplazarse.

En el auditorio Guillermo F. Margadant del IIJ, resaltó la necesidad de entender por qué migran sin compañía, pues se exponen a realidades complicadas, como la violencia, que los hace vulnerables ante entornos que en sus contextos de origen pudieran no padecer.

El informe, añadió, intenta complementar el trabajo que realiza la sociedad civil en colaboración con organismos no gubernamentales y, en forma más reciente, la academia, que contribuye con investigaciones que aportan herramientas teóricas y empíricas para comprender este fenómeno.

Asimismo, prosiguió, “aporta alternativas y estrategias para la protección y garantías de los derechos de la niñez migrante, en especial de la frontera sur de México.

“Lo que le da valor agregado a esta investigación, realizada por los centros de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Lanús, Argentina, y Fray Matías de Córdova, en Tapachula, Chiapas, es visibilizar una realidad que no es atendida o estudiada con la seriedad y sistematización que se requiere”.

En su oportunidad, Pablo Ceriani Cernadas, coordinador del Programa de Migración y Asilo del Centro de Derechos Humanos de Lanús, comentó que el trabajo se centró en el impacto de las políticas migratorias en las condiciones de vida y en los derechos fundamentales, en especial quienes se encuentran en situación de alta vulnerabilidad.

Se pretende que esta colaboración sea un complemento al trabajo realizado por diferentes instituciones, “buscamos contribuir con algunas herramientas de análisis para el estudio del fenómeno”.
El objetivo fue analizar a profundidad el impacto de los derechos y garantías de los niños y adolescentes en esa situación en el contexto de la frontera sur, a partir de las políticas públicas que México ha diseñado para regular un fenómeno multidimensional.

“No se trata de un tema de seguridad nacional, sin embargo, al iniciar el estudio observamos dos respuestas políticas: la detención o privación de la libertad en una estación y la posterior repatriación al país de origen”.

Por ello “analizamos, como objeto principal de la investigación, ambas medidas que implementa México en 99 por ciento de los casos, y determinar su impacto en los derechos y condiciones de vida en esta población en el corto, mediano y largo plazo”.

En el resumen ejecutivo del Informe se señala que en la frontera sur se registra una presencia sostenida de dos tipos de flujos de menores: los que salen de su territorio para trabajar en Chiapas y los que transitan por ese límite para llegar a Estados Unidos.

Según el documento, algunas causas de esos movimientos infantiles son: maltrato, violencia intrafamiliar, abandono o, en el caso de los adolescentes, agresión y persecución sufrida a manos de maras o pandillas.

De igual manera, se señala que el incremento de las redes de trata de personas –que aprovechan la vulnerabilidad generada por la situación– afecta a los menores que son engañados y víctimas de la explotación laboral y sexual.

FUENTE:  Boletín UNAM-DGCS-119 Ciudad Universitaria. 22 de febrero de 2013

miércoles, 20 de febrero de 2013

NO SIENTO EL FRÍO



NO SIENTO EL FRÍO
Autor David Gómez Salas

Reaccionan mi corazón
y mi mente, con tus labios.
Infinita es la entalpia de tu boca.

Y tus besos,
gran calor de reacción,
en mi provocan.

martes, 19 de febrero de 2013

La fiesta de la muerte



La fiesta de la Muerte
Autor David Gómez Salas

La Muerte incansable pendenciera,
celebraba que podía llevar al panteón,
a cualquiera, al que quisiera. 
Sin importar su condición

Al culto  y  al ignorante,
Al humilde y al arrogante.
A mujeres, hombres y homosexuales.
A locos, cuerdos, ateos y creyentes.

Me llevo ancianos, jóvenes y niños.
Cantaba la Muerte, sonriente.

La huesuda percibía adecuado el ambiente
(México, su referente)
para tener muchos clientes.

Tomó mucho Tequila y luego gritó, con esmero:
¡Viva la televisión!
¡Viva el clero!
¡Viva la corrupción! 
¡Viva el voraz extranjero!

miércoles, 16 de enero de 2013

Flor temprana. Autor David Gómez Salas



Flor temprana
Autor David Gómez Salas

Flor temprana, osada y atrevida,
te apresuras a nacer para cumplir la misión
de preservar tu especie.
Naces, sabiendo que arriesgas  vida.

Y sabes más:
Sabes que naces en la adversidad, que te puede matar una helada  o el granizo despiadado.
Sabes de las amenazas que existen para evitar que te embaraces.
Sabes que morirás en el parto para dar vida al fruto.
Sabes que no estarás para cuidar a tu hijo.
Sabes que la semilla, que tanto deseas crear, puede morir prematuramente.
Sabes que la semilla puede no ser sembrada o que no germine y muera de sed.
Sabes  que existen depredadores.
Y sabes más…

Aún con toda tu sabiduría, gana tu corazón… y naces. 

domingo, 4 de noviembre de 2012

El Hidrórigo. Autor David Gómez Salas


El Hidrórigo
Autor David Gómez Salas

Ya no llores por favor,
mejor escucha este cuento.
Sobre un llorón fenomenal,
el llorón con más talento.

En una selva maravillosa,
fantástica y muy lejana.
Vivía un hada poderosa,
que trabajaba de nana.

Una noche fue a cuidar
a un hidrórigo pequeñuelo.
El crío se soltó a llorar
y causó un gran revuelo.

El sonido emitido
superó lo conocido.
La población se espantó
por el estridente ruido.

Sus lágrimas escurrieron
y originaron grandes ríos.
Llenaron lagos, océanos
y muchos terrenos bajíos.

Los animales gritaron:
¡Se van a desbordar!
Fueron a las partes altas
para sus vidas, salvar.

Los árboles al no poder viajar,
optaron por estirarse
para tener más altura
y de esta forma salvarse.

El  hada cuidadora envió
las lágrimas al universo.
Y los agujeros negros
quedaron cubiertos e inmersos.

Si todo esto lo causó
un hidrórigo infante,
imagina que puede hacer
un hidrórigo gigante.

lunes, 4 de junio de 2012

AJUSTE DE CUENTAS. Autor David Gómez Salas


AJUSTE DE CUENTAS
Autor David Gómez Salas

Un sábado de julio, salí de vacaciones con Juan y Jesús al sureste de México. Viajamos en un carro Sentra blanco y paramos a dormir en un pueblo del Estado de Oaxaca.

Arribamos al hotel como a las ocho de la noche, nos atendió en la recepción un viejo moreno, delgado con cara de águila.

Era un hotel con pocos cuartos y un terreno enorme. Con calles interiores para la entrada y salida de autos. Un jardín exuberante al centro, rodeado por un estacionamiento. Al fondo las habitaciones y la recepción. Había formidables árboles por todas partes. Mangos, chicozapotes, tamarindos y vegetación abundante del trópico húmedo.

Nos registramos en la recepción y fuimos a nuestras habitaciones. Nos bañamos y nos volvimos a ver en el estacionamiento. Salimos a cenar.

Las calles del pueblo eran de  piedra y tierra, unas cuantas banquetas o aceras deterioradas. Las calles llenas de charcos. La imagen típica de mi querido Oaxaca, saqueado por sus gobernantes.

Caminamos a la plaza principal y en un puesto callejero, comimos tlayudas (tortilla de maíz grande, con asiento de manteca de puerco, frijoles, lechuga, carne y salsa) y tomamos refrescos de cola bien fríos.

Cuando regresamos al hotel, Juan y Jesús fueron a sus habitaciones, yo me quedé en el patio para admirar el cielo lleno de estrellas, casi sin luna.

Minutos mas tarde, arribaron al estacionamiento cuatro automóviles, de donde bajaron siete hombres y cuatro mujeres. La mayoría borrachos.

Abrieron las puertas de sus habitaciones y siguieron tomando  en la banqueta. De inmediato llamó mi atención una mujer vestida de blanco, con bella silueta.

Más tarde, sentado en una gran roca, observé que la mujer de blanco entraba y salía de los diferentes cuartos. A propósito voltee a ver a otro lado, para no ser fisgón.

Pero involuntariamente, mas tarde, volví la vista a la zona de  habitaciones. Las mujeres que permanecían sentadas en la banqueta, se pusieron de pie y fueron a las habitaciones. No estaba la más joven, entre ellas.

Quien parecía ser el jefe, un individuo alto, moreno, robusto y con bigotes, llamó a los hombres, habló brevemente con ellos y estos fueron a los autos por armas.

Envió a dos hombres a las esquinas del fondo del terreno, quienes con linterna de mano alumbraban los límites de atrás y los lados.

Los cuatro hombres restantes se pusieron a revisar alrededor de las habitaciones.

Dos de estos últimos, ubicaron sus automóviles al fondo con los faros encendidos hacia el frente, iluminando los caminos de entrada y salida de autos, y regresaron a reunirse con sus compañeros.

Los cuatro, con el jefe al centro, formaron una línea a lo ancho del terreno y con armas en la mano, avanzaron hacia el frente para revisar el estacionamiento y el jardín.

Por instinto de conservación, me levanté de la piedra y corrí agachado entre los árboles.

Revisaron palmo a palmo el terreno. Al avanzar no quedaba un punto sin examinar. Registraron arbustos y arriba de los árboles. Cuando llegaron a la calle, regresaron para recorrer de nuevo el jardín y el estacionamiento, hasta el fondo.

La búsqueda se volvió caótica, hasta que el jefe envió un vigilante en cada esquina del frente del terreno. Estando vigilado el terreno por las cuatro esquinas, abordó un auto con dos hombres y abandonó el hotel.

Al día siguiente fui a la cancha de basquetbol, no podía ir al hotel. No conocía la razón a detalle, pero sabía que era peligroso ir al hotel.  

Cuando llegué a la cancha, no estaban mis amigos. Así que me alejé y vigilé el lugar desde un puesto de jugos. Esperé, pensando que a Juan y Jesús se les ocurriría buscarme en las canchas; y así fue. En cuanto llegaron fui con ellos. 

—Anoche me persiguieron en el estacionamiento—Les dije.

Estaba en el jardín pensando y noté que terminaron las risas, volteé y observé que había concluido el festejo y los hombres empezaron a revisar el hotel y todo el terreno. Alcancé a ver cuando sacaron armas de los carros.

Corrí agachado por entre los árboles hasta llegar al frente del hotel, crucé la calle y salté a una casa. Esperé escondido dos horas para regresar al hotel, pero lo mantenían vigilado.

Registraron todo el hotel, especialmente el jardín, el cual iluminaban con lámparas de mano y con los faros de sus carros.

Permanecí en la cochera de la casa frente al hotel. No podía ir más al fondo de esa casa pues corría el riesgo que los dueños me vieran. Estuve quieto en cuclillas hasta que casi se me entumieron las piernas.

Me di cuenta que la casa estaba desocupada y me animé a ir al patio trasero. Subí la barda final y salté al lote de atrás, que es un terreno baldío.

Fui a la carretera, caminando para no llamar la atención. Crucé la carretera y me metí a un terreno con árboles de mango. Subí a un árbol a esperar que amaneciera.

Sin embargo, cinco minutos después vi que la chica del vestido blanco cruzó la carretera, y vino a mi escondite.

La muchacha dijo que me vio en el hotel antes de escapar. Y que después, desde donde estaba escondida, vio cuando crucé la carretera.

Se llama Marisol y quiere que la ayudemos a salir del pueblo, está escondida en un huerto de mangos, esperando que pasemos por ella.

Primero pensé que esos tipos habían hecho algo malo cuando estaban tomando, y creían que yo era testigo. Pero ahora creo que ellos piensan que ayudé a la chica a escapar del hotel.

— ¿Por qué escapó?—Preguntó Jesús.

—La invitaron a una fiesta con engaños y querían abusar de ella—Contesté.

Fuimos al hotel y al llegar, ahí estaba el jefe platicando con el administrador. Quien al vernos, preguntó ¿fueron  a jugar básquet?

No tienen aros los tableros, respondió Juan sin detenerse. Caminamos a nuestras habitaciones simulando no tener prisa.

Dejamos las habitaciones después de bañarnos. Llevamos las maletas al carro y pasamos a la administración a entregar las llaves. Ya habíamos pagado al entrar.

Se notaba que el jefe deseaba averiguar sí habíamos visto algo de lo ocurrido en la noche. Nos preguntó como nos había parecido el pueblo. Jesús sonrió y aclaró que solo habían conocido el hotel y el parque (la plaza central).

—Bueno ¿les gustó lo que vieron?—Insistió el hombre.

—Noté que las personas son amables, eso me gustó mucho—Contesté con ironía.

Después de entregar las llaves, Juan dio las gracias y se despidió.

—¿Para donde van?—Nos preguntó el viejo cara de águila, entrometido.

—A Tuxtla—Contestó Juan.

Caminamos al automóvil sin prisa, lo abordamos y partimos con calma. Juan manejaba el vehículo y Jesús iba a su lado; yo atrás.

Juan, condujo el automóvil rumbo a la carretera federal  y le dije que tomara en dirección a la ciudad de México, para recoger a Marisol, que estaba a 700 metros del crucero.

Marisol vigilaba la carretera desde su escondite y cuando llegamos esperó a que abriera la puerta y descendiera del auto. Era la señal que habíamos acordado para indicarle que todo marchaba bien.

Salió entre los árboles y corrió hacia nosotros. Cargaba una mochila color guinda. Entró al automóvil y se sentó atrás de Juan. Me acomodé a su lado y arrancamos.

Marisol era morena, delgada, ojos negros grandes, nariz pequeña, labios ligeramente gruesos, dientes blancos, cabello negro y abundante. Bellísima.

—¿A donde quieres ir?—Le preguntó Juan.

—A donde vayan ustedes—Contestó Marisol.

—Vamos a Arriaga, pero te podemos llevar a donde gustes—le dije.

—Arriaga me queda bien—respondió.

Se veía asustada así que sin decir más, dimos la vuelta en “U” y nos dirigimos a Chiapas.

Le pedí a Marisol que se agachara unos minutos para que no pudieran verla. Ya lejos del pueblo le dije que podía sentarse en forma normal.

Continuamos el viaje en silencio. Hasta que ella quiso hablar.

—Trabajo para un señor que se llama don Saúl, él me invitó a una fiesta en honor del presidente municipal electo—dijo ella.

En esa fiesta, don Saúl y su esposa me pidieron que los acompañara a otro lugar a un brindis familiar. Y me llevaron al hotel.

Su esposa me dijo que querían ofrecerme un trabajo más estable y bien pagado, el cual me explicarían en un lugar con menos ruido.

En el automóvil, la esposa de don Saúl me comentó que don Saúl había notado mis deseos de superación y deseaba darme un mejor trabajo. Me aconsejó que me ganara la voluntad de su esposo, que ella estaba de acuerdo porque era de “amplio criterio”

En la fiesta comí poco y no tomé alcohol; sin embargo, cuando viajaba con la esposa de don Saúl, tuve la sensación que mi cuerpo pesaba menos, y además me sentí sin fuerzas.

Al llegar al hotel fingí sentirme mal del estómago y con ese pretexto iba al baño varias veces, esperando una oportunidad para escapar.

Le dije a Don Saúl que me molestaba mucho la luz, que la sentía muy brillante, como cuando pruebas los hongos. Me mostraba contenta para que no sospechara mi intención de huir.

Y para evitar que quisiera acostarse conmigo le dije que me sentía muy mal del estómago, con ganas de vomitar, que el vómito se me subía a la boca a cada rato.

Don Saúl es un hipócrita que fingió ser amable conmigo, pero resultó ser el cabrón que todos dicen…

Escuchamos sin hacer preguntas. Estaba alterada y con deseos de desahogarse, así que continuó hablando sobre las transas, influencias, riquezas, abusos de poder del mentado  don Saúl.

Después de decir pestes del cacique, nos habló sobre Juchitán, Tapanatepec, Coatzacoalcos, algunas playas oaxaqueñas  y las costumbres de la región.

La carretera en dirección al sur se bifurca: a la izquierda va a Tuxtla Gutiérrez;  y a la derecha  a Tapachula. Como el viaje era rumbo a Tapachula, Juan había dicho frente al Capo que íbamos a Tuxtla.

Cuando llegamos a la ciudad de Arriaga, Marisol nos pidió que no paráramos, que siguiéramos a la siguiente ciudad, porque tenía miedo que nos hubieran seguido. Le hicimos caso.

En el camino Juan comentó que en Tapachula, hay personas de origen chino, alemán, turco y otras partes, porque fue refugio para perseguidos políticos; y por eso sus habitantes eran muy solidarios.

Jesús platicó que el Distrito federal era una ciudad muy hospitalaria, a donde inmigraban personas de todos los Estados.

Yo dije que la mayoría de la gente que vive en Cancún, son inmigrantes o hijos de inmigrantes; y por eso también eran solidarios. Estaba embobado por Marisol, dije cualquier cosa.   

La conversación no fue fluida. Cualquier tema era para pasar el tiempo.

                                                
Llegamos a Tonalá y nos sentimos menos inseguros, porque estábamos más lejos del pueblo del Capo.

Juan sabía que muchos habitantes del Istmo de Tehuantepec se mudaban a vivir a Chiapas, por lo que le preguntó a ella si tenía familiares en la costa de Chiapas.

—No, solo tengo parientes en Coatzacoalcos, Distrito Federal y  Estados Unidos—Contestó. Hace 12 años mis padres se fueron a vivir a Coatzacoalcos y me llevaron. Regresé a mi pobre pueblo hace tres años.
    
— ¿Porque regresaste a tu pueblo?—Le pregunté.

— Por negocios—contestó.

(Después supe que los padres de Marisol se habían mudado una colonia que se llama Allende de Coatzacoalcos y se separaron. Su padre se fue en un barco de carga, griego. Su madre se dedicó a la prostitución  y no quiso vivir con ella).

Cuando entramos a la ciudad de Tonalá, Marisol dijo que necesitaba ir a comprar ropa. Le dije que podía acompañarla pero no aceptó. Dijo que fuéramos a un restaurante.

Localizamos un restaurante llamado “Boca del cielo”. Antes de entrar al restaurante, Marisol dijo que iría a comprar ropa y que le resultaba más cómodo hacerlo sola. Que regresaría pronto.

—Estoy acostumbrada a comer poco y sin horario—Nos dijo. Y explicó: cuando trabajaba como edecán en las fiestas, me drogaba y pasaba la tarde y noche sin comer.

Entramos al restaurante, ordenamos y empezamos a comer sin esperar a Marisol. Pensamos que podría tardar mucho en regresar o no volver.

Marisol llegó al restaurante mas tarde y pidió únicamente un plato de arroz con camarones y una coca de dieta.

Después de pagar la cuenta, en la puerta del restaurante, Juan preguntó a la dueña sí conocía un buen hotel. La señora recomendó un hotel llamado “Fiesta Mexicana”, ubicado en la misma calle, tres cuadras mas adelante.

Al subir al carro Marisol expresó que no le gustaría ir al  hotel que recomendó la señora. Propuso ir a la playa y buscar allá un hotel. Estuvimos de acuerdo, fuimos a Puerto Arista.

Al llegar a la playa Juan contó que cuando él era niño, a la entrada a Puerto Arista había una enorme Ceiba, y todas las tardes se llenaba con miles de cotorras. Aún cuando la Ceiba era enorme, parecía que no había lugar para todas, por lo que peleaban los espacios. Finalmente todas las cotorras conseguían un lugar, se tranquilizaban y dormían.

— Bueno ya no existe la Ceiba, pero el mar nos espera siempre—Dijo con nostalgia.

En Puerto Arista existían solo cuatro hoteles formales con aproximadamente 25 cuartos cada uno. Únicamente había dos habitaciones libres en uno de ellos. En los otros tres: Nada.

Rentamos las habitaciones de inmediato. Una para nosotros y la otra para ella sola.

Después de tomar un baño. Marisol salió a caminar con nosotros a la playa, y al anochecer fuimos a cenar. Al terminar ella regresó a su cuarto. Fui a invitarla a salir y no quiso.

—Bueno, que descanses—Le dije.

—Gracias—contestó ella.

No sabíamos si Don Saúl continuaba buscando a Marisol. Era un traficante bien relacionado que contaba con el apoyo de políticos de derecha, centro e izquierda. Disfrazado de empresario constructor de viviendas y exportador de frutas.

El lunes desayunamos en el hotel y fuimos a la playa, al mediodía.

—Voy a comprar un traje de baño, no me tardo—Dijo Marisol.

Compró un traje de baño, fue a su habitación, se lo puso y regresó para nadar en el mar.  Lucía bellísima en traje de baño, tenía un cuerpo exquisito.
 
Nos metimos al mar, más de tres horas. Estaba impresionado con Marisol, jamás había conocido otra mujer que me gustara tanto. Sus ojos negros, blanca sonrisa, piel morena, cintura esbelta y lindas piernas.

Regresamos al hotel, a la regadera que está en la playa. Después fuimos a nuestras habitaciones. Ella dijo que se cambiaría de ropa y nos esperaría en  el lobby.

Les dije mis amigos que desde que conocí a Marisol pensaba todo el día en ella. Que me estaba enamorando de ella.

Jesús y Juan quedaron sorprendidos.

—Estás loco, porque además de drogadicta, es prostituta—exclamó Jesús.

—Si es drogadicta y prostituta, pero quiero intentarlo—Contesté. Veo una mujer muy linda, delicada y fuerte a la vez.

—Incluso puede tener SIDA por ser drogadicta y prostituta—atacó Jesús.

—La sacaré de la droga y la prostitución—Les dije. Le pediré que se haga el examen VIH.

—¡Estás fregado!—Dijo Jesús.

Estaba convencido que Marisol era buena, pues con la droga y la prostitución solo se había hecho daño ella misma, no a los demás. Era admirable su energía.

—Por mi parte estoy de acuerdo que ella viaje con nosotros para que lo intentes, así sabrás que quiere ella—dijo Juan.

Pero había un nuevo problema: Marisol había vendido droga en la playa y el cártel que controlaba la plaza estaba enfurecido.

Esa tarde comimos en nuestra habitación. La reunión fue una catarsis que suscitó sentimientos de comprensión, purificación y otras emociones, fue como un ritual para extinguir los prejuicios de Jesús y conocer las virtudes en Marisol. Era muy inteligente.

La conversación fue fluida, profunda y abierta; disfrutamos  hasta la media noche. Tomamos algunas copas y Marisol no se drogó.

El martes salimos del hotel a las ocho de la mañana. A la salida de Puerto Arista nos detuvimos a comprar refrescos y pastillas de menta.

Pasaron frente a nosotros dos camionetas, y la señora que nos atendía comentó: esos son narcos y manejan como bestias: vienen a levantar a alguien.

En cuanto pasaron las camionetas en dirección al hotel,  salimos en sentido opuesto, rumbo a Tonalá para tomar la carretera que va a Pijijiapan y después a Tapachula.

Sentía que Marisol vivía internamente una situación difícil, le había pedido que se casara conmigo. Y dijo que lo pensaría. Creía que eso la atormentaba.

Pero nos confesó que en su mochila tenía casi dos kilos (cuatro libras) de droga, empacadas en dieciséis bolsitas, y que deseaba deshacerse del producto. La había robado a don Saúl.

No podíamos devolverla, ni deseábamos que la droga fuera usada por alguien más, así que decidimos tirarla al mar.

Viajamos a Acapetagua una ciudad de cinco mil habitantes; y de ahí a un pequeño poblado de pescadores, a partir del cual se puede ir en lancha a la playa.

El pueblo era muy pequeño, a simple vista parecía que solo eran 10 viviendas, pero existían mas chozas en la selva de mangle. En el lugar había un campamento del ejército que daba asistencia a la población. Doctores y dentistas atendían gratis a las personas.

Encontramos un pescador que por mil pesos nos llevó a pasear por los canales que cruzan el manglar y llegan muy cerca de la playa.

Es un pantano con mangles diferentes a los que existen en otras partes del mundo. Este mangle chiapaneco, tiene sus raíces en el lodo como todos, pero su tallo es recto y alto, con hojas limpias, mide más de 35 metros de altura. Nace en el pantano y alcanza el cielo. Al bello lugar lo llaman “La encrucijada”

Después recorrer el manglar por aquellos canales naturales, desembarcamos cerca de la playa y corrimos hacia el mar.

Esparcimos la droga entre las olas, corriendo casi un kilómetro a lo largo de la costa. El polvo blanco espolvoreado se mezcló y disolvió en el inmenso océano pacífico. No sé que efecto haya causado en los peces.  

Nos subimos a la lancha y regresamos a la casa del pescador, quien nos obsequió camarones cocidos. Nos despedimos del pescador y fuimos al automóvil. Junto al automóvil estaban los soldados, que acompañaban a los dentistas.

Llegamos a Tapachula a las seis de la tarde y al día siguiente Marisol y yo tomamos el vuelo de regreso a la Ciudad de México.

Jesús y Juan permanecieron en Tapachula una semana, porque Juan mandó a pintar de color azul el carro. Regresaron al Distrito Federal por carretera sin ningún problema. Me llevaron los periódicos locales y leí las noticias:

EL SOL TURULO
Sicarios levantaron a cuatro jóvenes
Tres hombres y una mujer que viajaban en un auto blanco con placas del Distrito Federal, fueron levantados en Tonalá…

EL DIARIO DE PAREDÓN
Balacera en Puerto Arista
Una banda del crimen organizado ejecutó a unos jóvenes en un hotel...

LA NOTA ROJA
Ejecuciones de jóvenes
Se atribuyen los crímenes a disputas entre grupos delictivos, son ajustes de cuentas…

lunes, 28 de mayo de 2012

Lo que me enseñaste, callada. Autor David Gómez Salas

Lo que me enseñaste, callada
Autor David Gómez Salas

Cuando te echaron a la calle,
te fuiste callada.
Erguida y segura,
tu temple brillaba. 

Solo te llevaste tu ropa
y zapatos. 
Quedaste sin muebles,
sin plantas, sin trastos.

A mis diez años de edad 
odié y sufrí a raudales,
al verte desamparada y
sin bienes materiales.

A escondidas, te llevé
una vieja licuadora.
Y no la aceptaste,
mi gran educadora.

Por tus decisiones y caricias
en momentos clave;
aprendí que con dignidad
y amor, se supera lo insuave.

La fotografía. Autor David Gómez Salas

La fotografía
Autor David Gómez Salas

En la foto de graduación 
del bachillerato, 
encuentro en tu expresión:
amor, protección
y elixir mitridato.

Mirada circunspecta
y un rastro de angustia,
mi imaginación detecta.
(Tus hijos,
presión que no cesa; 
responsabilidad
que pesa).

El retrato es una prueba
del apoyo que me dabas.
Del tiempo
que me otorgabas.

lunes, 30 de enero de 2012

Mi amigo. Autor David Gómez Salas

A mi amigo

Autor David Gómez Salas

.

Recuerdo con tristeza a un amigo

que quise como a un hermano.

De los trece a los diecisiete años,

crecimos juntos, les digo.

-

Después me fui de aquella ciudad

dejé de verlo siete largos años.

Un día regresé a visitarlo.

en Navidad y fin de año.

-

Mis paisanos me dijeron

murió hace casi un año.

Unos dicen: se suicidó

Otros: lo mató su hermano.

-

Mi amigo, tenía gran temple,

era valiente y equilibrado.

Exitoso con las mujeres,

con dinero y honrado

No lo imagino pesimista

deprimido, ni derrotado

-

Quise ver a su madre, una santa.

Sus hermanas me bloquearon,

no pude cruzar la puerta;

el acceso, ellas cerraron.

-

Me dieron un argumento extraño:

-

Tu presencia la hará recordar

cuando vivía feliz mi hermano

y al verte volverá a sufrir.

¡Por eso te debes ir!

-

Aunque no les creí
por prudencia me retiré
Recordé a mi gran amigo

y dentro de mi… lloré.

-

Han pasado muchos años

de aquellos acontecimientos

Pero en este caso, el tiempo

no ha borrado mi descontento.

domingo, 15 de enero de 2012

Mujer. Autor David Gómez Salas

Mujer

Autor David Gómez Salas

-

El viento mueve

la ligera tela

de tu ropa.

Y dibuja, insinuante

tu silueta.

-

Tus relieves,

bellas curvas,

me provocan.

Y mi mente delirante

se engrilleta.

-

Cuando bebo

el néctar

de tu boca,

del deseo soy

su marioneta.

-

Y ya fuego,

solo me importan

tus labios, tu cuerpo

y tu sexo.

-

Me absortan.

Y de este Universo,

al amarte,

permanezco inconexo.

-

Derechos de autor

miércoles, 11 de enero de 2012

El arte y la forma de trabajo Autor David Gómez Salas

El arte y la forma de trabajo

Autor David Gómez Salas

Llamaré conjunto A, al grupo integrado por el total de personas que “viven en Aguascalientes” y contribuyen activamente al bienestar de las personas. Grupo de personas. Ejemplos: Corina, Erika, Marcela, Ambrosio, Tania, Rebeca, etc.

Y llamaré conjunto G, al grupo integrado por el total de grupos que “viven” en Aguascalientes” y contribuyen activamente al bienestar de las personas. Grupo de grupos. Ejemplos: La carpa, Hamlet , Callejuelas, TeaINEGI, etc.

Ejemplo: Ambrosio pertenece al conjunto A, pertenece a Hamlet y Hamlet pertenece al conjunto G.

Conviene integrar un conjunto más grande, que sea la unión de todas las personas y grupos que pertenecen a los conjuntos “A” y “G”. Para que este gran conjunto interactúe activamente con su entorno y sea la plataforma para CRECER y contribuir al bienestar de las personas.

Si definimos al conjunto B, como el total de personas que disfrutan los beneficios que proporcionan los conjuntos A y G. ¿Qué tan grande es actualmente el conjunto B?

a. ¿Qué tan grande es el conjunto B, en Aguascalientes y sus alrededores? Aguascalientes y lugares cercanos de Jalisco, Guanajuato, Zacatecas y San Luis Potosí.

b. ¿Qué tan grande es el conjunto B, fuera de Aguascalientes y sus alrededores?

Creo se necesita que crezca enormemente el conjunto “B”, así las personas que pertenecen al conjunto “A” y los grupos que pertenecen al conjunto “G”: alcanzarán altos niveles de calidad y bienestar.

El teatro Aguascalientes, Morelos y demás instalaciones, son únicamente medios (herramientas) para alcanzar el objetivo de trascender socialmente a favor de México. Me gustaría que esto último, fuera el objetivo de todos los que pertenecen a los conjuntos “A” y “G”.

Cuando crezca el conjunto B, alcanzarán éxitos profesionales de mayor magnitud; y disfrutarán las bondades anímicas y materiales, que el éxito produce.

Feliz año

martes, 3 de enero de 2012

¿Qué hará Dios, todos los días? Autor David Gómez Salas

¿Qué hará Dios, todos los días?

Autor David Gómez Salas


¿Qué hará Dios, todos los días?

No mejora el universo,

ni corrige algún defecto,

porque lo hizo perfecto.


¿Qué hará Dios, todos los días?

¿Cuánto tiempo pasará,

atendiendo a los llorones?

¿Cuántas pecados oirá?

Y ¿Cuántos absolverá?


¿Qué hará Dios, todos los días?

¿Cuál será su razón de ser?

¿Serán iguales todos sus días?

¿Cuales son sus expectativas?