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jueves, 27 de mayo de 2010

Incomunicados. Autor David Gómez Salas

Recorrí por carretera la ruta Aguascalientes-Calvillo-Jalpa-Tlaltenango, con la idea de visitar el poblado denominado Bolaños; el cual se localiza al sur poniente de Tlaltenango, a una distancia de 25 kilómetros, medida en línea recta.

El último tramo, de Jalpa a Tlaltenango, tiene una longitud de 60 kilómetros a través de bellas montañas, con encinos, madroños y pinos; la parte mas alta de este recorrido se alcanza aproximadamente a la mitad, es decir a 30 kilómetros de Jalpa y de Tlaltenango. Por esta razón siempre existe la posibilidad de ver desde arriba, las montañas más bajas y los extensos valles. Recorrer esta carretera equivale a estar en el cine y ver una película con paisajes maravillosos y aire limpio.

Tlaltenango es un poblado de aproximadamente 40,000 habitantes, no es grande a pesar de ser un poblado antiguo según se observa en la arquitectura colonial de sus iglesias. Cuenta con varios negocios a través de los cuales la población recibe los envíos de dinero, que hacen sus familiares que viven en los Estados Unidos.

Los habitantes de Tlaltenango son amables con los visitantes. Si un visitante solicita informes, tienen el don de acompañar sus respuestas con una sonrisa; y dar informes precisos. Deseo que los familiares de los Tlaltenanguenses, que viven en los Estados Unidos, reciban un trato similar.

Me informaron que debido a las lluvias el camino no pavimentado de Tlaltenango a Bolaños, está en muy malas condiciones, así que no era conveniente seguir el recorrido. Si este camino estuviera pavimentado, y si existiera una carretera de Bolaños a Huajimic (45 kilómetros), entonces se podría viajar de Aguascalientes a Tepic por esta ruta; y se beneficiaría toda la zona centro-norte de la República, principalmente los Estados de Nayarit, Jalisco, Zacatecas, Aguascalientes, San Luis Potosí, Guanajuato y Querétaro.

La zona de Tlaltenango a Huajimic, no es una zona desértica, cuenta con agua y suelo fértil; sin embargo está olvidada por los Gobiernos de los Estados de Nayarit y Jalisco, y por el Gobierno Federal. Considerando una distancia de norte a sur de 100 Km y una distancia de oriente a poniente de 80 Km; en esta superficie de aproximadamente 8,000 kilómetros cuadrados, no existen carreteras pavimentadas.

Estimado un lector, espero tenga la oportunidad de consultar un mapa con información de las carreteras de la Republica Mexicana y observar esta región que se localiza entre las coordenadas de 21 grados a 22.5 grados altitud norte; y de 103.5 grados a 104.5 grados latitud poniente. Es una de las zonas más incomunicada del país.

Generalmente los gobiernos estatales se preocupan solamente en comunicar la capital de su Estado con las principales cabeceras municipales, pero la comunicación entre localidades que pertenecen a distintos Estados no es atendida adecuadamente, porque no contemplan una visión regional. En estas situaciones se requiere la intervención del Gobierno Federal, quien tiene la obligación de procurar el desarrollo equilibrado de todo el país.

Me comentaba un amigo que fue maestro de la Facultad de Química de la UNAM, que su padre impulsó la idea de construir una carretera de Aguascalientes a San Blas, y que él está convencido de los beneficios socioeconómicos que representa esta carretera para la región y el país. Varios catedráticos y políticos de Aguascalientes también opinan de esta forma; sin embargo, sienten que es una idea vieja que ha sido archivada. Siempre hubo argumentos a favor de la construcción de esta carretera, lo malo fue que estos argumentos se utilizaron muchas veces en las campañas políticas, hasta que se perdió la credibilidad.

Por lo anterior varios políticos que vivieron las experiencias de las promesas incumplidas, no se atreven a mencionar el proyecto de la carretera Aguascalientes- Tepic. A pesar que actualmente hay avances que pueden ser aprovechados, como es el tramo de carretera Aguascalientes -Tlaltenango, que puede ser transitada con diferentes niveles de seguridad. De alguna manera ya existe esta valiosa carretera pavimentada, y solo requiere algunas adecuaciones para hacerla más segura. Por ejemplo: proteger las zonas de derrumbes, controlar el cruce de ganado y corregir las curvas más peligrosas.

jueves, 20 de mayo de 2010

La sonrisa. Autor David Gómez salas

Es probable que por haber vivido en ciudades de la costa de la República Mexicana, ahora al vivir en esta bella ciudad en el centro del país; perciba que los adultos no sonríen con frecuencia. En las ciudades de la costa es común el baile y las fiestas; sus habitantes sonríen frecuentemente en playas, campos deportivos, cines, teatros, bares, restaurantes, hoteles, albercas, comercios, oficinas y calles;

En el centro del país los conductores de automóviles no sonríen al ceder el paso al peatón; los vendedores en los comercios sonríen poco al atender a sus clientes; las personas que entran a un restaurante difícilmente saludan o sonríen a otros clientes. En la costa es común que mexicanos y extranjeros se saluden y sonrían al ceder el paso, al entrar a un restaurante y al salir de él.

Quizás en aquellas ciudades llenas de inmigrantes, con clima tropical húmedo y naturaleza pródiga, los habitantes tengan motivos para celebrar y deseen compartir su alegría y a la vez crear una nueva identidad social.

Recuerdo los mensajes de radio y televisión en Cancún que decían, mas o menos lo siguiente: Nací en el Distrito Federal, tengo 3 años de vivir aquí y soy orgullosamente Cancunense. El anuncio se repetía substituyendo el nombre del Distrito Federal con el nombre de otra ciudad, como: Monterrey, Villahermosa, Culiacán, Guadalajara, Tampico, Mexicali, Mérida, etc.

Se puede suponer que la sonrisa de las personas que viven en esas ciudades, reflejan la alegría por las oportunidades que han tenido para progresar, pues los polos de desarrollo turístico son tierras de oportunidades, sobre todo para la gente joven.

Quizás por el calor, al vestir con ropa más ligera las personas se sienten más libres, cómodas y alegres. Por lo tanto, sonríen más.

En aquellos sitios las personas manifiesten más su alegría. En Chetumal, Coatzacoalcos, Acapulco, Tapachula, Veracruz, Tampico, Mazatlán, Puerto Vallarta, Huatulco, Tenacatita y, en general, en toda la costa las personas sonríen más.

No creo que los habitantes de la costa sean más felices que los que vivimos en el centro de la república y por eso sonrían más. Pienso que es cuestión de temperamentos.

Los costeños no contienen su felicidad como algo personal, para compartirla únicamente con su familia o amigos. La alegría interior los desborda, no pueden o no quieren contenerlo, así que van por las calles con buen humor, y dispuestos responder con una sonrisa ante cualquier contacto con los demás.

También me llama la atención que los niños del centro de la república si sonríen fácilmente como los habitantes de las costas. No tengo la menor idea de cómo se fue perdiendo la capacidad de sonreír hasta alcanzar el aspecto adusto que manifiestan algunos adultos. Obviamente, no todos los adultos pierden la capacidad de sonreír, hay quienes sin conocerte te regalan una sonrisa al cruzarte es su camino.

Sonreír no implica falta de formalidad. Se puede sonreír y tener honor (cumplir cabalmente con los compromisos, respetar la palabra empeñada). Se puede sonreír y NO tener honor. Se puede ser “caradura” y tener honor. Se puede ser “caradura” y NO tener honor.

En fin, sonreír y tener honor son características ajenas entre sí, y por o tanto no se debe confundir una con la otra. Cada una de ellas se manifiesta, de manera independiente, en los hechos y en la conducta diaria.

No es fácil confiar en quien sonríe poco con sus subordinados y mucho con su jefe, equivale a quien es déspota con el débil y servil con el poderoso. También es difícil confiar en quien sonríe cuando lo ayudas y no sonríe cuando lo saludas.

Sonreír es un acto espontáneo, es un acto reflejo de buen humor, considero es un buen habito, es una forma de respetar y amar al prójimo. Es bello ver sonreír a personas de cualquier edad. Como dicen lo políticos: a niñas y niños; jóvenes; adultas y adultos; ancianas y ancianos. Sonreír para manifestar cariño, amor y simpatía por los demás.

Querido lector, espero que sea de las personas que sonríen con frecuencia. que no sea caradura.

domingo, 16 de mayo de 2010

5 de junio, día mundial del medio ambiente. Autor David Gómez Salas

- Los ciudadanos podemos ahorrar, por día, 100 litros de agua por cada vivienda.

- Los responsables de las redes de agua potable pueden ahorrar 169 millones de litros de agua cada día.

- Los usuarios del agua en la agricultura pueden ahorrar 534 millones de litros cada día.


El Día Mundial del Medio Ambiente se celebra el 5 de junio, en nuestro País habrá diversos actos con tal motivo. Uno de ellos se llevará a cabo en Puerto Peñasco Sonora y ahí recibirá el Premio Nacional al Mérito Ecológico 2004, mi amigo Alfredo Alejandro Careaga.

Apoyé su nominación con mucho entusiasmo, ya que Alfredo creó en 1980 el Centro de Investigaciones de Quintana Roo, actualmente el Colegio de la Frontera Sur en Quintana Roo. Trabajamos juntos en ese bello sueño, compartimos ideales y buscamos contribuir al desarrollo de aquel hermoso Estado.

Recuerdo que Alfredo me nombró primero Director de Tecnologías Apropiadas y tuve la oportunidad de Diseñar un destilador solar para obtener agua potable a partir del agua salada; una letrina seca abonera para no contaminar el medio ambiente; y varios modelos de vivienda para clima tropical. Después me nombró Director de Trabajo Comunitario y aplicamos estos diseños en diversos poblados de la costa del Caribe y de la selva Quintanarroense. Disfruté mucho trabajar directamente con la población en la solución inmediata de sus problemas.

Con trabajo comunitario se mejoraron clínicas de salud, instalaciones de parteras empíricas y de encargadas de comunidad, viviendas y se mejoró también las condiciones de higiene y sanidad del predio.

Recordando mi atracción por el mar y la selva, Alfredo me preguntaba hace mes y medio ¿Porqué decidiste vivir en un clima semidesértico?

Le explicaba que así como disfrutaba y disfruto el mar, los ríos, las lagunas, las cascadas, los cenotes, las playas de arena blanca y la flora tropical; también he aprendido a disfrutar el amanecer, el sol, el atardecer, y las noches del clima semidesértico.

Así como disfruté al convivir con pescadores y con personas de origen maya que viven en la Península de Yucatán, ahora disfruto estar cerca de mis viejos amigos, de mis compañeros de la UNAM.

Mi esposa e hijas escogieron para vivir el semidesierto, yo estoy feliz de haberles hecho caso; pues me gusta su clima y su gente. Al respirar en el campo, especialmente en las zonas mas altas, siento el aire tan limpio como en las costas o como en las montañas más altas de nuestra República.

Así que aquí están mis amigos y mis amores. Para mí vivir en una zona semidesértica, no es resultado de circunstancias o eventos fortuitos. Es una decisión relacionada con la calidad de vida: universidades, servicios médicos, higiene urbana, vialidades, seguridad pública, calidad del aire, etc.

Creo necesario señalar, que para garantizar el desarrollo futuro de esta zona, debe disminuir 45% la extracción del agua subterránea. En lugar de extraer 547 millones de metros cúbicos al año, debemos extraer únicamente 300 millones de metros cúbicos al año.

Al año se extrae del acuífero (agua subterránea): 390 millones de metros cúbicos para uso agrícola y 124 millones de metros cúbicos para uso público urbano.

Una vivienda consume aproximadamente un metro cúbico cada día, es decir mil litros por cada cinco habitantes. Los ciudadanos cuidan no tener fugas para no pagar en forma excesiva, para cuidar sus gastos.

Sin embargo, se reconoce que la red de agua potable pierde en fugas, más de la mitad del agua que se extrae, es decir se pierden más de 62 mil millones de litros al año, que es igual a 169 millones de litros diarios. Las perdidas por estas fugas, elevan a los ciudadanos los costos del agua.

Sí en la agricultura se pierde, en fugas y riegos en exceso, más del 50% de la extracción, entonces se pierden más de 195 mil millones de litros al año, que es igual a 534 millones de litros diarios. Las perdidas por fugas elevan los costos de consumo de energía eléctrica que pagan los agricultores.

Los ciudadanos podemos ahorrar 20 litros de agua cada día, con lo que podríamos ahorrar 100 litros de agua al día, por cada vivienda.

Los responsables de la red de agua potable pueden ahorrar 169 millones de litros de agua cada día.

Los usuarios del agua en la agricultura pueden ahorrar 534 millones de litros cada día.

Así que el próximo 5 de junio día del medio ambiente, en que se hablará de cuidar los ecosistemas; de no contaminar el ambiente; y de evitar y disminuir la sobreexplotación de los recursos naturales, como el agua. Será una ocasión adecuada, para que las autoridades competentes y concesionarias se comprometan, por iniciativa propia, a ahorrar el agua en las redes urbanas de suministro de agua potable,... a controlar sus fugas.