viernes, 22 de febrero de 2013
Migración infantil
En forma histórica, los estudios migratorios se han centrado en la población adulta, con el objetivo de comprender, entre otros aspectos, sus causas y cómo se inserta al mercado laboral de los países destino, pero han dejado de lado a infantes en esa situación, señaló Mauricio Padrón Innamorato, del Instituto de investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM.
“No es que sea un fenómeno nuevo, sino que la ocupación de este problema social ha sido reciente y, por fortuna, cada vez hay más análisis al respecto”, sostuvo.
Si bien dirigir las investigaciones en la migración de los menores podría parecer poco atractivo como fenómeno de estudio –por la cantidad de niños que experimentan este proceso en comparación con los adultos-, algunas estimaciones muestran que en los últimos cinco años se ha incrementado el número de pequeños no acompañados que cruzan la frontera.
Al participar en el Seminario y presentación del Informe niñez detenida: los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes migrantes en la frontera México-Guatemala, indicó que la academia ha dirigido su mirada a ese sector para indagar qué lo obliga a tomar la decisión de desplazarse.
En el auditorio Guillermo F. Margadant del IIJ, resaltó la necesidad de entender por qué migran sin compañía, pues se exponen a realidades complicadas, como la violencia, que los hace vulnerables ante entornos que en sus contextos de origen pudieran no padecer.
El informe, añadió, intenta complementar el trabajo que realiza la sociedad civil en colaboración con organismos no gubernamentales y, en forma más reciente, la academia, que contribuye con investigaciones que aportan herramientas teóricas y empíricas para comprender este fenómeno.
Asimismo, prosiguió, “aporta alternativas y estrategias para la protección y garantías de los derechos de la niñez migrante, en especial de la frontera sur de México.
“Lo que le da valor agregado a esta investigación, realizada por los centros de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Lanús, Argentina, y Fray Matías de Córdova, en Tapachula, Chiapas, es visibilizar una realidad que no es atendida o estudiada con la seriedad y sistematización que se requiere”.
En su oportunidad, Pablo Ceriani Cernadas, coordinador del Programa de Migración y Asilo del Centro de Derechos Humanos de Lanús, comentó que el trabajo se centró en el impacto de las políticas migratorias en las condiciones de vida y en los derechos fundamentales, en especial quienes se encuentran en situación de alta vulnerabilidad.
Se pretende que esta colaboración sea un complemento al trabajo realizado por diferentes instituciones, “buscamos contribuir con algunas herramientas de análisis para el estudio del fenómeno”.
El objetivo fue analizar a profundidad el impacto de los derechos y garantías de los niños y adolescentes en esa situación en el contexto de la frontera sur, a partir de las políticas públicas que México ha diseñado para regular un fenómeno multidimensional.
“No se trata de un tema de seguridad nacional, sin embargo, al iniciar el estudio observamos dos respuestas políticas: la detención o privación de la libertad en una estación y la posterior repatriación al país de origen”.
Por ello “analizamos, como objeto principal de la investigación, ambas medidas que implementa México en 99 por ciento de los casos, y determinar su impacto en los derechos y condiciones de vida en esta población en el corto, mediano y largo plazo”.
En el resumen ejecutivo del Informe se señala que en la frontera sur se registra una presencia sostenida de dos tipos de flujos de menores: los que salen de su territorio para trabajar en Chiapas y los que transitan por ese límite para llegar a Estados Unidos.
Según el documento, algunas causas de esos movimientos infantiles son: maltrato, violencia intrafamiliar, abandono o, en el caso de los adolescentes, agresión y persecución sufrida a manos de maras o pandillas.
De igual manera, se señala que el incremento de las redes de trata de personas –que aprovechan la vulnerabilidad generada por la situación– afecta a los menores que son engañados y víctimas de la explotación laboral y sexual.
FUENTE: Boletín UNAM-DGCS-119 Ciudad Universitaria. 22 de febrero de 2013
jueves, 21 de febrero de 2013
Antivenenos desarrollados en México
Una nueva generación de antivenenos de alta eficiencia, que responde de manera específica contra las toxinas de la picadura de alacrán, fue desarrollada en la UNAM, con apoyo de la empresa mexicana Laboratorios Silanes, S.A. de C.V.
Lourival Domingos Possani Postay, investigador emérito del Instituto de Biotecnología (IBt) de esta casa de estudios, desarrolló, con ingeniería genética, un sistema de producción de proteínas híbridas recombinantes que funcionan como inmunógenos para generar antivenenos contra la picadura de alacrán.
Tras 38 años de trabajo en el IBt, la última década de manera conjunta con Laboratorios Silanes S.A. de C.V., la tecnología se transfirió a esa farmacéutica, que financió parcialmente la investigación y producirá los antídotos en caballos.
“Esta transferencia es producto de haber estudiado durante todos estos años y descubrir cuáles son los péptidos productores del veneno, clonar los genes que codifican para esos péptidos y desarrollar híbridos de proteína que, conjuntamente con las del veneno, son inyectadas y funcionan como un buen inmunógeno”, explicó Possani, en conferencia de medios.
Lo que hacemos, abundó, es sustituir el uso del veneno homogeneizado y crudo del alacrán, en el que hay muchas proteínas extrañas y se distrae la respuesta inmune, por otras híbridas que contienen las toxinas del veneno que causan daño, con lo que enfocamos la respuesta inmune en el caballo. Es una nueva generación de antígenos capaces de generar un antiveneno que protege contra la picadura del alacrán.
Recientemente se firmó el convenio de transferencia y licenciamiento de la tecnología, a través del cual la farmacéutica mexicana adquiere los derechos de uso de las clonas preparadas por el grupo de Possani. El proyecto cuenta con la participación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, mediante su programa INNOVATEC.
El secretario Académico de la Coordinación de la Investigación Científica, Miguel Lara Flores, subrayó que esta transferencia muestra el estado actual de ese subsistema universitario, que ha incorporado a sus líneas de trabajo áreas emergentes y nuevas tecnologías.
“La UNAM es capaz de hacer investigación de alta calidad, y eso nos capacita para la innovación y el desarrollo tecnológico”, destacó.
En su oportunidad, Antonio López de Silanes, presidente Ejecutivo de Grupo Silanes, indicó que son una empresa mexicana, líder mundial en antivenenos.
“En México se puede hacer investigación y desarrollo tecnológico. La Universidad Nacional es el principal ente de investigación de la nación, con una enorme capacidad de trabajo, buenos laboratorios y excelentes investigadores”, añadió.
El nuevo paso de este proyecto será sustituir los venenos y los caballos para “humanizar” los fármacos con componentes totalmente sintéticos, desarrollados en laboratorio.
Científico precursor
Precursor en la investigación en este ámbito, Possani ha estudiado por 38 años los componentes de las toxinas de diferentes especies de alacranes, su estructura y función, cuya actividad ha reportado en más de 200 artículos. Su laboratorio es referente internacional en la materia y realiza colaboraciones con colegas de 30 países de los cinco continentes.
Con la participación de más de 80 estudiantes con tesis terminadas, el universitario ha podido identificar las toxinas del veneno de estos arácnidos, responsables de la sintomatología de intoxicación por su picadura.
Entre los hallazgos más importantes destaca el de que las toxinas del veneno de alacrán son péptidos de bajo peso molecular que causan problemas médicos porque reconocen y alteran el funcionamiento de canales iónicos en las membranas de células excitables, especialmente nervio y músculo, lo que genera problemas respiratorios o cardiacos, dos de las causas clínicas más importantes y responsables de la muerte de algunas personas picadas.
Tan sólo en los últimos tres años, en nuestro territorio se han registrado más de 280 mil casos anuales de individuos picados; no obstante, la existencia de antivenenos contra sus toxinas ha servido para salvar muchas vidas.
El antiveneno es fabricado por dos laboratorios en el país, uno es el Instituto Bioclón S.A. de C.V., subsidiario de los Laboratorios Silanes S.A. de C.V.
Es producido en caballos, que se inmunizan con cantidades crecientes de veneno crudo, y en el momento que están superinmunizados, se obtiene su sangre, se separa el suero y se trata con enzimas. La fracción que contiene las inmunoglobulinas se purifica y se emplea como antídoto.
El existente en el mercado, producido por Silanes, se conoce por el nombre de “Alacramyn”, y utiliza como componente activo un fragmento de inmunoglobulina F(ab)2’, por esta razón ya no se llama “suero”, pero sí “faboterápico”, término aceptado por la farmacopea mexicana.
Alacramyn es purificado a partir del suero, es muy seguro y su uso ha reducido a menos de 100 fallecimientos por picadura de alacrán, que entre 1970 y 1985 causaron cerca de 800 decesos anuales.
Profundizan conocimiento
Profundizar en el conocimiento de la estructura química de las toxinas del veneno de alacrán y descubrir que son pocos los componentes que pueden causar la muerte, propició que los investigadores de Biotecnología seleccionaran sólo los componentes tóxicos para producir el inmunógeno, con el que se protege el caballo, en lugar de usar el veneno crudo, que es complejo y se obtiene mediante el uso de gran cantidad de esos arácnidos, con posibles desequilibrios ecológicos en los sitios donde son colectados.
Además, al ser pocos los híbridos recombinantes que se utilizan, se contribuye a enfocar la respuesta inmune por el equino. Los experimentos están protegidos por patentes y serán también objeto de transferencia y licenciamiento a los Laboratorios Silanes.
Possani adelantó que al analizar el veneno del alacrán, se descubrió que los péptidos observados también pueden ser empleados como antibióticos y antipalúdicos, toda vez que atacan el desarrollo del Plasmadium, especie causante de la malaria o paludismo. Sin embargo, esa investigación está en una etapa inicial.
FUENTE: Boletín UNAM-DGCS-108 Ciudad Universitaria . 18 de febrero de 2013
miércoles, 20 de febrero de 2013
NO SIENTO EL FRÍO
NO SIENTO EL FRÍO
Autor David Gómez Salas
Reaccionan mi corazón
y mi mente, con tus labios.
Infinita es la entalpia de tu boca.
Y tus besos,
gran calor de reacción,
en mi provocan.
VANIDAD
Imagen (obra de arte) de José Miraz
VANIDAD
Autor David Gómez Salas (El Jaguar)
Si no hablaras tanto
tendrías oportunidad
de escuchar y dialogar.
No aburrirías tanto
Si no presumieras tanto,
quizás serías un encanto
Y si tuvieras un encanto,
no presumirías tanto
martes, 19 de febrero de 2013
La fiesta de la muerte
La fiesta de la Muerte
Autor David Gómez Salas
La Muerte incansable pendenciera,
celebraba que podía llevar al panteón,
a cualquiera, al que quisiera.
Sin importar su condición
Al culto y al ignorante,
Al humilde y al arrogante.
A mujeres, hombres y homosexuales.
A locos, cuerdos, ateos y creyentes.
Me llevo ancianos, jóvenes y niños.
Cantaba la Muerte, sonriente.
La huesuda percibía adecuado el ambiente
(México, su referente)
para tener muchos clientes.
Tomó mucho Tequila y luego gritó, con esmero:
¡Viva la televisión!
¡Viva el clero!
¡Viva la corrupción!
¡Viva el voraz extranjero!
miércoles, 16 de enero de 2013
Flor temprana. Autor David Gómez Salas
Flor temprana
Autor David Gómez Salas
Flor temprana, osada y atrevida,
te apresuras a nacer para cumplir la misión
de preservar tu especie.
Naces, sabiendo que arriesgas vida.
Y sabes más:
Sabes que naces en la adversidad, que te puede matar una
helada o el granizo despiadado.
Sabes de las amenazas que existen para evitar que te
embaraces.
Sabes que morirás en el parto para dar vida al fruto.
Sabes que no estarás para cuidar a tu hijo.
Sabes que la semilla, que tanto deseas crear, puede morir
prematuramente.
Sabes que la semilla puede no ser sembrada o que no germine
y muera de sed.
Sabes que existen
depredadores.
Y sabes más…
Aún con toda tu sabiduría, gana tu corazón… y naces.
domingo, 4 de noviembre de 2012
El Hidrórigo. Autor David Gómez Salas
El Hidrórigo
Autor David Gómez
Salas
Ya no llores por
favor,
mejor escucha este
cuento.
Sobre un llorón
fenomenal,
el llorón con más
talento.
En una selva maravillosa,
fantástica y muy
lejana.
Vivía un hada poderosa,
que trabajaba de nana.
Una noche fue a cuidar
a un hidrórigo pequeñuelo.
El crío se soltó a
llorar
y causó un gran revuelo.
El sonido emitido
superó lo conocido.
La población se espantó
por el estridente ruido.
Sus lágrimas escurrieron
y originaron grandes
ríos.
Llenaron lagos, océanos
y muchos terrenos
bajíos.
Los animales
gritaron:
¡Se van a desbordar!
Fueron a las partes
altas
para sus vidas, salvar.
Los árboles al no
poder viajar,
optaron por
estirarse
para tener más
altura
y de esta forma
salvarse.
El hada cuidadora envió
las lágrimas al
universo.
Y los agujeros
negros
quedaron cubiertos e
inmersos.
Si todo esto lo causó
un hidrórigo
infante,
imagina que puede hacer
un hidrórigo gigante.
lunes, 4 de junio de 2012
AJUSTE DE CUENTAS. Autor David Gómez Salas
AJUSTE DE CUENTAS
Autor David Gómez Salas
Un
sábado de julio, salí de vacaciones con Juan y Jesús al sureste de México. Viajamos
en un carro Sentra blanco y paramos a dormir en un pueblo del Estado de Oaxaca.
Arribamos
al hotel como a las ocho de la noche, nos atendió en la recepción un viejo moreno,
delgado con cara de águila.
Era
un hotel con pocos cuartos y un terreno enorme. Con calles interiores para la
entrada y salida de autos. Un jardín exuberante al centro, rodeado por un estacionamiento.
Al fondo las habitaciones y la recepción. Había formidables árboles por todas
partes. Mangos, chicozapotes, tamarindos y vegetación abundante del trópico
húmedo.
Nos
registramos en la recepción y fuimos a nuestras habitaciones. Nos bañamos y nos
volvimos a ver en el estacionamiento. Salimos a cenar.
Las
calles del pueblo eran de piedra y
tierra, unas cuantas banquetas o aceras deterioradas. Las calles llenas de
charcos. La imagen típica de mi querido Oaxaca, saqueado por sus gobernantes.
Caminamos
a la plaza principal y en un puesto callejero, comimos tlayudas (tortilla de
maíz grande, con asiento de manteca de puerco, frijoles, lechuga, carne y
salsa) y tomamos refrescos de cola bien fríos.
Cuando
regresamos al hotel, Juan y Jesús fueron a sus habitaciones, yo me quedé en el patio
para admirar el cielo lleno de estrellas, casi sin luna.
Minutos
mas tarde, arribaron al estacionamiento cuatro automóviles, de donde bajaron
siete hombres y cuatro mujeres. La mayoría borrachos.
Abrieron
las puertas de sus habitaciones y siguieron tomando en la banqueta. De inmediato llamó mi atención
una mujer vestida de blanco, con bella silueta.
Más
tarde, sentado en una gran roca, observé que la mujer de blanco entraba y salía
de los diferentes cuartos. A propósito voltee a ver a otro lado, para no ser
fisgón.
Pero
involuntariamente, mas tarde, volví la vista a la zona de habitaciones. Las mujeres que permanecían sentadas
en la banqueta, se pusieron de pie y fueron a las habitaciones. No estaba la
más joven, entre ellas.
Quien
parecía ser el jefe, un individuo alto, moreno, robusto y con bigotes, llamó a los
hombres, habló brevemente con ellos y estos fueron a los autos por armas.
Envió
a dos hombres a las esquinas del fondo del terreno, quienes con linterna de
mano alumbraban los límites de atrás y los lados.
Los
cuatro hombres restantes se pusieron a revisar alrededor de las habitaciones.
Dos
de estos últimos, ubicaron sus automóviles al fondo con los faros encendidos hacia
el frente, iluminando los caminos de entrada y salida de autos, y regresaron a
reunirse con sus compañeros.
Los
cuatro, con el jefe al centro, formaron una línea a lo ancho del terreno y con
armas en la mano, avanzaron hacia el frente para revisar el estacionamiento y
el jardín.
Por
instinto de conservación, me levanté de la piedra y corrí agachado entre los
árboles.
Revisaron
palmo a palmo el terreno. Al avanzar no quedaba un punto sin examinar. Registraron
arbustos y arriba de los árboles. Cuando llegaron a la calle, regresaron para
recorrer de nuevo el jardín y el estacionamiento, hasta el fondo.
La
búsqueda se volvió caótica, hasta que el jefe envió un vigilante en cada
esquina del frente del terreno. Estando vigilado el terreno por las cuatro
esquinas, abordó un auto con dos hombres y abandonó el hotel.
Al
día siguiente fui a la cancha de basquetbol, no podía ir al hotel. No conocía la
razón a detalle, pero sabía que era peligroso ir al hotel.
Cuando
llegué a la cancha, no estaban mis amigos. Así que me alejé y vigilé el lugar desde
un puesto de jugos. Esperé, pensando que a Juan y Jesús se les ocurriría
buscarme en las canchas; y así fue. En cuanto llegaron fui con ellos.
—Anoche
me persiguieron en el estacionamiento—Les dije.
Estaba
en el jardín pensando y noté que terminaron las risas, volteé y observé que había
concluido el festejo y los hombres empezaron a revisar el hotel y todo el
terreno. Alcancé a ver cuando sacaron armas de los carros.
Corrí
agachado por entre los árboles hasta llegar al frente del hotel, crucé la calle
y salté a una casa. Esperé escondido dos horas para regresar al hotel, pero lo
mantenían vigilado.
Registraron
todo el hotel, especialmente el jardín, el cual iluminaban con lámparas de mano
y con los faros de sus carros.
Permanecí
en la cochera de la casa frente al hotel. No podía ir más al fondo de esa casa pues
corría el riesgo que los dueños me vieran. Estuve quieto en cuclillas hasta que
casi se me entumieron las piernas.
Me
di cuenta que la casa estaba desocupada y me animé a ir al patio trasero. Subí
la barda final y salté al lote de atrás, que es un terreno baldío.
Fui
a la carretera, caminando para no llamar la atención. Crucé la carretera y me
metí a un terreno con árboles de mango. Subí a un árbol a esperar que
amaneciera.
Sin
embargo, cinco minutos después vi que la chica del vestido blanco cruzó la
carretera, y vino a mi escondite.
La
muchacha dijo que me vio en el hotel antes de escapar. Y que después, desde
donde estaba escondida, vio cuando crucé la carretera.
Se
llama Marisol y quiere que la ayudemos a salir del pueblo, está escondida en un
huerto de mangos, esperando que pasemos por ella.
Primero
pensé que esos tipos habían hecho algo malo cuando estaban tomando, y creían
que yo era testigo. Pero ahora creo que ellos piensan que ayudé a la chica a
escapar del hotel.
—
¿Por qué escapó?—Preguntó Jesús.
—La
invitaron a una fiesta con engaños y querían abusar de ella—Contesté.
Fuimos
al hotel y al llegar, ahí estaba el jefe platicando con el administrador. Quien
al vernos, preguntó ¿fueron a jugar
básquet?
No
tienen aros los tableros, respondió Juan sin detenerse. Caminamos a nuestras habitaciones
simulando no tener prisa.
Dejamos
las habitaciones después de bañarnos. Llevamos las maletas al carro y pasamos a
la administración a entregar las llaves. Ya habíamos pagado al entrar.
Se
notaba que el jefe deseaba averiguar sí habíamos visto algo de lo ocurrido en
la noche. Nos preguntó como nos había parecido el pueblo. Jesús sonrió y aclaró
que solo habían conocido el hotel y el parque (la plaza central).
—Bueno
¿les gustó lo que vieron?—Insistió el hombre.
—Noté
que las personas son amables, eso me gustó mucho—Contesté con ironía.
Después
de entregar las llaves, Juan dio las gracias y se despidió.
—¿Para
donde van?—Nos preguntó el viejo cara de águila, entrometido.
—A
Tuxtla—Contestó Juan.
Caminamos
al automóvil sin prisa, lo abordamos y partimos con calma. Juan manejaba el
vehículo y Jesús iba a su lado; yo atrás.
Juan,
condujo el automóvil rumbo a la carretera federal y le dije que tomara en dirección a la ciudad
de México, para recoger a Marisol, que estaba a 700 metros del crucero.
Marisol
vigilaba la carretera desde su escondite y cuando llegamos esperó a que abriera
la puerta y descendiera del auto. Era la señal que habíamos acordado para indicarle
que todo marchaba bien.
Salió
entre los árboles y corrió hacia nosotros. Cargaba una mochila color guinda.
Entró al automóvil y se sentó atrás de Juan. Me acomodé a su lado y arrancamos.
Marisol
era morena, delgada, ojos negros grandes, nariz pequeña, labios ligeramente
gruesos, dientes blancos, cabello negro y abundante. Bellísima.
—¿A
donde quieres ir?—Le preguntó Juan.
—A
donde vayan ustedes—Contestó Marisol.
—Vamos
a Arriaga, pero te podemos llevar a donde gustes—le dije.
—Arriaga
me queda bien—respondió.
Se
veía asustada así que sin decir más, dimos la vuelta en “U” y nos dirigimos a Chiapas.
Le
pedí a Marisol que se agachara unos minutos para que no pudieran verla. Ya
lejos del pueblo le dije que podía sentarse en forma normal.
Continuamos
el viaje en silencio. Hasta que ella quiso hablar.
—Trabajo
para un señor que se llama don Saúl, él me invitó a una fiesta en honor del
presidente municipal electo—dijo ella.
En
esa fiesta, don Saúl y su esposa me pidieron que los acompañara a otro lugar a un
brindis familiar. Y me llevaron al hotel.
Su
esposa me dijo que querían ofrecerme un trabajo más estable y bien pagado, el
cual me explicarían en un lugar con menos ruido.
En
el automóvil, la esposa de don Saúl me comentó que don Saúl había notado mis
deseos de superación y deseaba darme un mejor trabajo. Me aconsejó que me
ganara la voluntad de su esposo, que ella estaba de acuerdo porque era de
“amplio criterio”
En
la fiesta comí poco y no tomé alcohol; sin embargo, cuando viajaba con la
esposa de don Saúl, tuve la sensación que mi cuerpo pesaba menos, y además me
sentí sin fuerzas.
Al
llegar al hotel fingí sentirme mal del estómago y con ese pretexto iba al baño
varias veces, esperando una oportunidad para escapar.
Le
dije a Don Saúl que me molestaba mucho la luz, que la sentía muy brillante, como
cuando pruebas los hongos. Me mostraba contenta para que no sospechara mi
intención de huir.
Y
para evitar que quisiera acostarse conmigo le dije que me sentía muy mal del
estómago, con ganas de vomitar, que el vómito se me subía a la boca a cada
rato.
Don
Saúl es un hipócrita que fingió ser amable conmigo, pero resultó ser el cabrón
que todos dicen…
Escuchamos
sin hacer preguntas. Estaba alterada y con deseos de desahogarse, así que
continuó hablando sobre las transas, influencias, riquezas, abusos de poder del
mentado don Saúl.
Después
de decir pestes del cacique, nos habló sobre Juchitán, Tapanatepec,
Coatzacoalcos, algunas playas oaxaqueñas
y las costumbres de la región.
La
carretera en dirección al sur se bifurca: a la izquierda va a Tuxtla Gutiérrez; y a la derecha a Tapachula. Como el viaje era rumbo a
Tapachula, Juan había dicho frente al Capo que íbamos a Tuxtla.
Cuando
llegamos a la ciudad de Arriaga, Marisol nos pidió que no paráramos, que
siguiéramos a la siguiente ciudad, porque tenía miedo que nos hubieran seguido.
Le hicimos caso.
En
el camino Juan comentó que en Tapachula, hay personas de origen chino, alemán,
turco y otras partes, porque fue refugio para perseguidos políticos; y por eso sus
habitantes eran muy solidarios.
Jesús
platicó que el Distrito federal era una ciudad muy hospitalaria, a donde
inmigraban personas de todos los Estados.
Yo
dije que la mayoría de la gente que vive en Cancún, son inmigrantes o hijos de
inmigrantes; y por eso también eran solidarios. Estaba embobado por Marisol,
dije cualquier cosa.
La
conversación no fue fluida. Cualquier tema era para pasar el tiempo.
Llegamos
a Tonalá y nos sentimos menos inseguros, porque estábamos más lejos del pueblo del
Capo.
Juan
sabía que muchos habitantes del Istmo de Tehuantepec se mudaban a vivir a
Chiapas, por lo que le preguntó a ella si tenía familiares en la costa de
Chiapas.
—No,
solo tengo parientes en Coatzacoalcos, Distrito Federal y Estados Unidos—Contestó. Hace 12 años mis
padres se fueron a vivir a Coatzacoalcos y me llevaron. Regresé a mi pobre
pueblo hace tres años.
—
¿Porque regresaste a tu pueblo?—Le pregunté.
—
Por negocios—contestó.
(Después
supe que los padres de Marisol se habían mudado una colonia que se llama
Allende de Coatzacoalcos y se separaron. Su padre se fue en un barco de carga,
griego. Su madre se dedicó a la prostitución
y no quiso vivir con ella).
Cuando
entramos a la ciudad de Tonalá, Marisol dijo que necesitaba ir a comprar ropa.
Le dije que podía acompañarla pero no aceptó. Dijo que fuéramos a un
restaurante.
Localizamos
un restaurante llamado “Boca del cielo”. Antes de entrar al restaurante,
Marisol dijo que iría a comprar ropa y que le resultaba más cómodo hacerlo
sola. Que regresaría pronto.
—Estoy
acostumbrada a comer poco y sin horario—Nos dijo. Y explicó: cuando trabajaba
como edecán en las fiestas, me drogaba y pasaba la tarde y noche sin comer.
Entramos
al restaurante, ordenamos y empezamos a comer sin esperar a Marisol. Pensamos
que podría tardar mucho en regresar o no volver.
Marisol
llegó al restaurante mas tarde y pidió únicamente un plato de arroz con
camarones y una coca de dieta.
Después
de pagar la cuenta, en la puerta del restaurante, Juan preguntó a la dueña sí
conocía un buen hotel. La señora recomendó un hotel llamado “Fiesta Mexicana”,
ubicado en la misma calle, tres cuadras mas adelante.
Al
subir al carro Marisol expresó que no le gustaría ir al hotel que recomendó la señora. Propuso ir a
la playa y buscar allá un hotel. Estuvimos de acuerdo, fuimos a Puerto Arista.
Al
llegar a la playa Juan contó que cuando él era niño, a la entrada a Puerto
Arista había una enorme Ceiba, y todas las tardes se llenaba con miles de
cotorras. Aún cuando la Ceiba
era enorme, parecía que no había lugar para todas, por lo que peleaban los
espacios. Finalmente todas las cotorras conseguían un lugar, se tranquilizaban
y dormían.
—
Bueno ya no existe la Ceiba ,
pero el mar nos espera siempre—Dijo con nostalgia.
En
Puerto Arista existían solo cuatro hoteles formales con aproximadamente 25
cuartos cada uno. Únicamente había dos habitaciones libres en uno de ellos. En
los otros tres: Nada.
Rentamos
las habitaciones de inmediato. Una para nosotros y la otra para ella sola.
Después
de tomar un baño. Marisol salió a caminar con nosotros a la playa, y al
anochecer fuimos a cenar. Al terminar ella regresó a su cuarto. Fui a invitarla
a salir y no quiso.
—Bueno,
que descanses—Le dije.
—Gracias—contestó
ella.
No
sabíamos si Don Saúl continuaba buscando a Marisol. Era un traficante bien
relacionado que contaba con el apoyo de políticos de derecha, centro e
izquierda. Disfrazado de empresario constructor de viviendas y exportador de
frutas.
El
lunes desayunamos en el hotel y fuimos a la playa, al mediodía.
—Voy
a comprar un traje de baño, no me tardo—Dijo Marisol.
Compró
un traje de baño, fue a su habitación, se lo puso y regresó para nadar en el
mar. Lucía bellísima en traje de baño,
tenía un cuerpo exquisito.
Nos
metimos al mar, más de tres horas. Estaba impresionado con Marisol, jamás había
conocido otra mujer que me gustara tanto. Sus ojos negros, blanca sonrisa, piel
morena, cintura esbelta y lindas piernas.
Regresamos
al hotel, a la regadera que está en la playa. Después fuimos a nuestras habitaciones.
Ella dijo que se cambiaría de ropa y nos esperaría en el lobby.
Les
dije mis amigos que desde que conocí a Marisol pensaba todo el día en ella. Que
me estaba enamorando de ella.
Jesús
y Juan quedaron sorprendidos.
—Estás
loco, porque además de drogadicta, es prostituta—exclamó Jesús.
—Si
es drogadicta y prostituta, pero quiero intentarlo—Contesté. Veo una mujer muy
linda, delicada y fuerte a la vez.
—Incluso
puede tener SIDA por ser drogadicta y prostituta—atacó Jesús.
—La
sacaré de la droga y la prostitución—Les dije. Le pediré que se haga el examen
VIH.
—¡Estás
fregado!—Dijo Jesús.
Estaba
convencido que Marisol era buena, pues con la droga y la prostitución solo se
había hecho daño ella misma, no a los demás. Era admirable su energía.
—Por
mi parte estoy de acuerdo que ella viaje con nosotros para que lo intentes, así
sabrás que quiere ella—dijo Juan.
Pero
había un nuevo problema: Marisol había vendido droga en la playa y el cártel
que controlaba la plaza estaba enfurecido.
Esa
tarde comimos en nuestra habitación. La reunión fue una catarsis que suscitó
sentimientos de comprensión, purificación y otras emociones, fue como un ritual
para extinguir los prejuicios de Jesús y conocer las virtudes en Marisol. Era
muy inteligente.
La
conversación fue fluida, profunda y abierta; disfrutamos hasta la media noche. Tomamos algunas copas y Marisol
no se drogó.
El
martes salimos del hotel a las ocho de la mañana. A la salida de Puerto Arista nos
detuvimos a comprar refrescos y pastillas de menta.
Pasaron
frente a nosotros dos camionetas, y la señora que nos atendía comentó: esos son
narcos y manejan como bestias: vienen a levantar a alguien.
En
cuanto pasaron las camionetas en dirección al hotel, salimos en sentido opuesto, rumbo a Tonalá
para tomar la carretera que va a Pijijiapan y después a Tapachula.
Sentía
que Marisol vivía internamente una situación difícil, le había pedido que se
casara conmigo. Y dijo que lo pensaría. Creía que eso la atormentaba.
Pero
nos confesó que en su mochila tenía casi dos kilos (cuatro libras) de droga,
empacadas en dieciséis bolsitas, y que deseaba deshacerse del producto. La
había robado a don Saúl.
No
podíamos devolverla, ni deseábamos que la droga fuera usada por alguien más, así
que decidimos tirarla al mar.
Viajamos
a Acapetagua una ciudad de cinco mil habitantes; y de ahí a un pequeño poblado
de pescadores, a partir del cual se puede ir en lancha a la playa.
El
pueblo era muy pequeño, a simple vista parecía que solo eran 10 viviendas, pero
existían mas chozas en la selva de mangle. En el lugar había un campamento del
ejército que daba asistencia a la población. Doctores y dentistas atendían
gratis a las personas.
Encontramos
un pescador que por mil pesos nos llevó a pasear por los canales que cruzan el
manglar y llegan muy cerca de la playa.
Es
un pantano con mangles diferentes a los que existen en otras partes del mundo.
Este mangle chiapaneco, tiene sus raíces en el lodo como todos, pero su tallo
es recto y alto, con hojas limpias, mide más de 35 metros de altura. Nace
en el pantano y alcanza el cielo. Al bello lugar lo llaman “La encrucijada”
Después
recorrer el manglar por aquellos canales naturales, desembarcamos cerca de la
playa y corrimos hacia el mar.
Esparcimos
la droga entre las olas, corriendo casi un kilómetro a lo largo de la costa. El
polvo blanco espolvoreado se mezcló y disolvió en el inmenso océano pacífico. No
sé que efecto haya causado en los peces.
Nos
subimos a la lancha y regresamos a la casa del pescador, quien nos obsequió
camarones cocidos. Nos despedimos del pescador y fuimos al automóvil. Junto al
automóvil estaban los soldados, que acompañaban a los dentistas.
Llegamos
a Tapachula a las seis de la tarde y al día siguiente Marisol y yo tomamos el
vuelo de regreso a la Ciudad
de México.
Jesús
y Juan permanecieron en Tapachula una semana, porque Juan mandó a pintar de
color azul el carro. Regresaron al Distrito Federal por carretera sin ningún
problema. Me llevaron los periódicos locales y leí las noticias:
EL SOL TURULO
Sicarios levantaron a cuatro jóvenes
Tres
hombres y una mujer que viajaban en un auto blanco con placas del Distrito
Federal, fueron levantados en Tonalá…
EL DIARIO DE PAREDÓN
Balacera en Puerto Arista
Una
banda del crimen organizado ejecutó a unos jóvenes en un hotel...
LA NOTA ROJA
Ejecuciones
de jóvenes
Se atribuyen los
crímenes a disputas entre grupos delictivos, son ajustes de cuentas…
lunes, 28 de mayo de 2012
Lo que me enseñaste, callada. Autor David Gómez Salas
Lo que me enseñaste, callada
Autor David Gómez Salas
Cuando te echaron a la calle,
te fuiste callada.
Erguida y segura,
tu temple brillaba.
Solo te llevaste tu ropa
y zapatos.
Quedaste sin muebles,
sin plantas, sin trastos.
A mis diez años de edad
odié y sufrí a raudales,
al verte desamparada y
sin bienes materiales.
A escondidas, te llevé
una vieja licuadora.
Y no la aceptaste,
mi gran educadora.
Por tus decisiones y caricias
en momentos clave;
aprendí que con dignidad
y amor, se supera lo insuave.
Autor David Gómez Salas
Cuando te echaron a la calle,
te fuiste callada.
Erguida y segura,
tu temple brillaba.
Solo te llevaste tu ropa
y zapatos.
Quedaste sin muebles,
sin plantas, sin trastos.
A mis diez años de edad
odié y sufrí a raudales,
al verte desamparada y
sin bienes materiales.
A escondidas, te llevé
una vieja licuadora.
Y no la aceptaste,
mi gran educadora.
Por tus decisiones y caricias
en momentos clave;
aprendí que con dignidad
y amor, se supera lo insuave.
La fotografía. Autor David Gómez Salas
La fotografía
Autor David Gómez Salas
En la foto de graduación
del bachillerato,
encuentro en tu expresión:
amor, protección
y elixir mitridato.
Mirada circunspecta
y un rastro de angustia,
mi imaginación detecta.
(Tus hijos,
presión que no cesa;
responsabilidad
que pesa).
El retrato es una prueba
del apoyo que me dabas.
Del tiempo
que me otorgabas.
Autor David Gómez Salas
En la foto de graduación
del bachillerato,
encuentro en tu expresión:
amor, protección
y elixir mitridato.
Mirada circunspecta
y un rastro de angustia,
mi imaginación detecta.
(Tus hijos,
presión que no cesa;
responsabilidad
que pesa).
El retrato es una prueba
del apoyo que me dabas.
Del tiempo
que me otorgabas.
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